Aplicaciones de los aceleradores de particulas

La semana pasada, Maria Jose Viñas , becaria de La Caixa en Santa Cruz, publicaba en El País una entrevista a Uwe Bergmann, físico alemán, que, al igual que ella, trabaja en el Stanford Linear Accelerator (SLAC).
En la entrevista cuenta como han utilizado los rayos X para analizar un documento de Arquímedes (El Palimpsesto de Arquímedes) del siglo X.
Aparentemente, las páginas de este documento fueron lavadas en el siglo XII, y rescritas convirtiéndolo en un libro de oraciones.
Bergmann leyó que la tinta utilizada por Arquímedes contenía hierro, y se dio cuenta que utilizando los rayos X producidos en el sincrotrón podía escanear el documento y obtener el texto original, que había permanecido oculto los últimos 9 siglos.
No es la única aplicación de los aceleradores de partículas fuera de la investigación pura de la que he oído hablar últimamente. Ayer mismo mi compañero de piso, doctorando de física aplicada en SLAC, presentaba su equivalente al DEA español, en la aplicación de los aceleradores de partículas a la radioterapia del cáncer.
Aparentemente, ahora mismo para la radioterapia se usa radiación de rayos X que dependiendo de la frecuencia deposita su máximo de energía a una cierta profundidad. Sin embargo, la energía se introduce en el cuerpo de manera muy dispersa, de manera que se dañan otros tejidos además del cancerígeno.
En su investigación lo que usan son protones acelerados a velocidades relativistas, que son disparados contra el paciente. Según la velocidad a la que se disparen se puede escoger donde exactamente depositan su energía, y, al contrario de los rayos X, esta deposición de energía es muy precisa, por lo que se puede poner mucha más energía en el tejido cancerígeno sin dañar los alrededores.
Salu2!
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